sábado, 6 de octubre de 2012

JOB, SU ENSEÑANZA ES INCREIBLE


LA VIDA ES DURA. (SEMANA 31, Pagina 230)

BUENOS DIAS CON BUENOS AMIGOS.
“CHARLES SWINDOLL”

JOB 1:1

1:1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

“… El libro de Job (=Job) es el primero de los cinco llamados con absoluta propiedad poéticos y sapienciales.  La prosa narrativa ocupa en él un espacio muy reducido; tan solo se encuentra en el prólogo (cap. 1–2), en el epílogo (42.7–17), en un breve pasaje de transición (32.1–6) y en algunos versículos introductorios del diálogo. El resto, prácticamente la totalidad del cuerpo del escrito, es poesía.

El autor de esta obra cumbre de la literatura universal se revela en ella como un consumado estilista. Con notable destreza maneja los recursos del idioma, combinando de manera extraordinaria la profundidad de pensamiento con la belleza de un lenguaje poético, sonoro y lleno de ritmo, rico en paralelismos e imágenes de singular plasticidad…”

El prólogo consiste en la presentación de las circunstancias en que se desarrolla el drama y de los personajes que en él intervienen. El protagonista, Job, es un rico hacendado (1.3) que vive con su familia en Uz, población situada, según se cree, en la región aramea que se extendía hacia el sudeste de Palestina. Hombre de fe, descrito como perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal (1.1), Job es víctima de una cadena de desdichas que lo dejan bruscamente sin hijos y sin hacienda, enfermo y reducido a una condición miserable (7.4–5). A pesar de todas las desgracias, él confía en Dios y lo bendice (1.21), no deja que sus labios pequen contra el Señor, y aun sale al paso de las quejas de la esposa preguntándole: ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? (2.10).

En aquella situación, tres amigos del protagonista acuden a condolerse con él y a consolarlo: Elifaz, el temanita, Bildad, el suhita y Zofar, el naamatita (2.11). Contestando a los lamentos de Job, sus visitantes hablan por turno, y él responde a cada intervención. De esta manera se disponen tres series de discursos (3.1–31.40), a cuyo término aparece otro personaje, el joven Eliú hijo de Baraquel, el buzita (32.2, cf. v.6), que toma la palabra para reprender con ironía a Job y a sus amigos. Ninguno de ellos replica al largo y afectado discurso de Eliú (32.6–37.24), después del cual es Jehová mismo quien interviene y pone fin a todo el diálogo (38–41), al que solo seguirán unas palabras de arrepentimiento pronunciadas por Job (42.1–6) inmediatamente antes del epílogo en prosa….”

Hoy Dios permite que comencemos un nuevo Libro, lo que podría decir de esta Historia maravillosa es que llenara de enseñanza nuestra vida podemos comenzar meditando en las primeras palabras del verso 1, “este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” que necesitamos para que en nuestra vida alguien se refiera de esta forma a nuestro caminar; si analizamos cada uno de los apelativo o adjetivos dados a Job encontraremos una gran riqueza, simplemente el primero de ellos “Hombre perfecto es motivo de varios días de estudio pero algo sencillo nos servirá a todos, encontramos en Job que este varón era recto, o sea, que no se inclinaba a un lado ni a otro. Que va sin desviarse al punto donde se dirige. Que es justo, severo e intachable en su conducta. Deuteronomio. 6:18 dice: “Haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien…”. Hagamos lo que Dios quiere, lo que sabemos le es agradable; obedezcamos. Amen.